Uveítis Infecciosa

Toxoplasmosis

Es la causa más frecuente de uveítis posterior en todo el mundo. Este parásito puede llegar al humano de diversas formas como: verduras contaminadas, manos contaminadas, carnes mal cocida especialmente de cerdo y por el contacto directo con gatos, los cuales eliminan estos parásitos con la materia fecal. La lesión que se provoca en el fondo de ojo es una retinocoroiditis que dejará una cicatriz en el sitio de su aparición. Si bien el tratamiento es necesario para detener la evolución y evitar mayores complicaciones, el lugar donde se genera el foco activo será luego una zona de la retina cicatrizada y no funcionante. Esto es de peor pronóstico si el foco se encuentra en el area macular. El tratamiento es la administración oral de antimicrobianos efectivos contra este parásito y de corticoides.

Toxocariasis

Este parásito ocupa el segundo lugar en frecuencia como causa de uveitis posterior infecciosa luego de la toxoplasmosis. Esta larva llega el ojo por la ingestión de huevos eliminados con la heces de cachorros de perros o gatos. Por eso es tanto más frecuente en los niños, quienes suelen jugar con estos animales o en los sitios donde los mismos eliminaron estos huevos, como los areneros de las plazas o parques públicos y luego llevar sus manos contaminadas a la boca. son cuadros de muy difícil resolución por la gran desestructuración que generan en al polo posterior del ojo. La droga de elección es el corticoide.

Herpes

Los virus del grupo herpes son el Herpes simple 1, Herpes simple 2, Herpes Zoster y Citomegalovirus. Este último únicamente genera enfermedad intraocular en los pacientes con SIDA o inmunodeprimidos. Los primeros pueden provocar una afección en el segmento anterior o en la retina. Cuando afectan el segmento anterior provocan un cuadro de uveítis o queratouveitis (esta última cuando afecta también a la córnea) que puede presentarse con aumento de la presión ocular y es muy recurrente. Cuando estos afectan la retina provocan un cuadro denominado “necrosis aguda de retina”, esta enfermedad es una urgencia oftalmológica por la cual el paciente debe ser internado y tratado en forma intravenosa con antivirales debido a lo agresiva y rápidamente evolución. Además tiene la característica de bilateralizarse si el tratamiento en el primero ojo afectado no es adecuado. La complicación mas frecuente de esta retinitis es un desprendimiento de retina de muy difícil resolución.

Tuberculosis

La tuberculosis es una enfermedad que afecta los ojos en forma muy excepcional. Son pocos los casos de inflamaciones intraoculares por tuberculosis. Las manifestaciones de la tuberculosis ocular son la presencia de granulomas en la coroides, de múltiples focos de coroiditis, de vasculitis retinal, y la presencia de una uveítis anterior granulomatosa. Estos pacientes tienen como regla el antecedente del contacto con personas tuberculosas. El diagnóstico es fundamentalmente clínico. La asociación con focos de tuberculosis en el pulmón o en otros sectores del organismos se ven en aproximadamente la mitad de los casos. El tratamiento es con 3 o 4 drogas antituberculosas.

SIDA

Los cuadros inflamatorios intraoculares que pueden presentar los pacientes con SIDA, especialmente cuando su inmunidad está severamente deprimida, son de origen infeccioso. El más frecuente es la retinitis por el citomegalovirus. También pueden presentar cuadros de retinitis por los otros virus herpes, por toxoplasmosis y endoftalmitis endógenas por diversos hongos. Es importante conocer que con cierta frecuencia estos cuadro inflamatorios oculares pueden ser la primera manifestación de la enfermedad.

Hongos

El cuadro inflamatorio intraocular que provocan los hongos cuando llegan al ojo se denomina endoftalmitis endógena fúngica. Estos cuadros se presenta ante la presencia de factores predisponentes, es decir, que el paciente debe tener un antecedente clínico que lo exponga a la infección por estos hongos. Los elementos predisponentes pueden ser: internación en terapia intensiva, cirugía reciente, alcoholismo, drogadicción intravenosa, SIDA, quimioterapia para el cáncer, corticoides sistémicos de uso crónico, aborto, diabetes.

Sífilis

Cuando sospechamos que un paciente presenta un cuadro de inflamación intraocular por sífilis adquirida debemos incluir el estudio neurológico del mismo, dado que la sífilis cuando afecta al ojo es en los estadios de latencia tardía o terciarismo. La afectación de los ojos se presenta con manifestaciones de lo más diversas, por ello el estudio de esta entidad está incluido en la rutina de todo cuadro de uveítis que no sea característico de alguna entidad. Puede presentar vasculitis retinal, desprendimiento de retina inflamatorio, papilitis, retintis, uveítis anterior o intermedia, vitreítis, entre otras. En todo paciente que sospechamos un cuadro de sífilis debemos investigar también la presencia del virus del HIV.